SER SEGUNDO/A

Hace poco Arlet hizo 18 meses (1 año y medio, todavía está en aquella edad que se cuentan los meses…), 18 meses que han pasado volando, pero no sólo estos meses, Arlet en si está pasando muy rápido.

Y con esto no quiero decir que ella sea rápida (de hecho lo es, sobre todo cuando la desnudas para bañarla y echa a correr por todo el piso, es una flecha), me refiero a los segundos hijos y cómo pasa el tiempo con ellos.

Con el primer embarazo, estás única y exclusivamente pendiente de lo que va pasando, la barriga crece, la primera ecografía, el primer puntapié… Con el segundo, la barriga crece que ni te das cuenta, a la primera ecografía vas con tu hijo mayor y estás más pendiente del que hará que no de ver la pantalla, no tienes tiempo de poner la mano en la barriga, el grande quiere acaparar el espacio.

Nace el primero, 24 horas del día dedicadas exclusivamente a él, la primera caca, la primera noche juntos, la primera sonrisa, el primer diente, la primera carrera hasta urgencias, la primera vez de todo lo que hace y le pasa a tu bebé. Con el segundo no tienes tiempo de disfrutar de todos estos detalles, la primera noche, sufres por si el grande dormirá con el recién llegado, la primera caca no es más que un otra caca de los 2 millones que ya has cambiado, la primera sonrisa seguramente se la ha hecho a su hermano y tú ni siquiera lo has visto, el primer diente la ves cuando ya va por la segunda, y a urgencias no vas si no es realmente urgente, ya no eres un padre novel, vaya, perseguir al mayor no da tiempo de estar con el segundo.

Y es una lástima, por qué el segundo merece toda tu atención, como la tuvo el primero, pero desengañémonos, es imposible, tienes que dividir tu atención entre los dos, si no serías injusto con el primero, y el pez empieza a morderse la cola. Y tú quieres estar con el segundo, pero el mayor necesita mucho más de tu atención, es más interactivo, el pequeño sólo hace pecho, caca y pipi.

De repente han pasado 18 meses y has pasado muy poco tiempo a solas con tu segundo hijo, y te sientes mal. Piensas que ha tenido mala suerte de nacer segundo, que si fuera el primero sería totalmente diferente. Pero te lo miras con cierta distancia y ves que estás equivocado. Arlet es una afortunada, ha vivido toda su corta vida con la persona que más quiere, su hermano Max. Desde el primer momento lo ha mirado con amor, gracias a él se ha espabilado, él le hace jugar, él le ha hecho compañía cuando lo ha necesitado, él le ha dado un abrazo cuando le convenía (y cuando no también), él le ha explicado cosas que pasan en la vida, él le ha dado un beso donde se ha hecho daño. Ella nunca ha estado sola, siempre ha tenido a la persona más importante de su vida a su lado, su hermano mayor, y como siempre le decimos a Max, qué suerte tiene Arlet de tener un hermano mayor como tú.

Y desde esta distancia, también ves como lo has disfrutado tú, por suerte de distinta manera de cómo disfrutaste el primero. Disfrutas del primer vez que el mayor la hizo reir, la primera vez que se cogieron de la mano para ir algún lugar, de la primera discusión de hermanos, y de la primera vez que hacen cualquier cosa juntos.

Por suerte Max nació el primero y Arlet la segunda, si no, ahora nada sería lo mismo, y que queréis que os diga, yo así soy feliz!

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One thought on “SER SEGUNDO/A

  1. Retroenllaç: SER SEGON/A | El nostre petit caos

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